Pirineos

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Primavera:

Con el deshielo y la subida de temperaturas, la primavera hace revivir el Pirineo como ninguna otra época del año. Muchas de las aves que debido al frío y la nieve estaban invernando en cotas bajas y en los valles, durante la primavera suben a la cordillera a criar, como el verderón serrano (Carduelis citrinella) y el piquituerto (Loxia curvirostra), muy abundantes en los pinares de pino negro. También es el mejor momento del año para ver el escribano montesino (Emberiza cia) en los prados de media montaña, las chova piquigualda (Pyrrhocorax graculus) en las cumbres más altas, o el quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)sobrevolando el territorio para alimentarse. Además, durante la primavera llegan todas las especies procedentes del sur para criar en las montañas pirenaicas, como el alimoche (Neophron percnopterus), que encontraremos a las acantilados de la zona pre-pirenaica, el águila culebrera (Circaetus gallicus), el águila calzada (Hieraaetus pennatus), el alcaudón dorsirrojo (Lanius collurio), el escribano cerillo (Emberiza citrinella), la roquero rojo (Monticola saxatilis) o el chotacabras gris (Caprimulgus europaeus).

Verano:

El verano es la mejor época para ver las aves que nidifican a mayor altitud, como la perdiz nival (Lagopus muta), la perdiz pardilla (Perdix perdix), el acentor alpino (Prunella collaris), el treparriscos (Tichodroma muraria) y el gorrión alpino (Montifringilla nivalis). Cuando se funde la nieve, aumentan las posibilidades de acceder a los hábitats donde anidan estas especies. Durante el verano muchas especies ya han criado y encontraremos una gran dispersión de individuos juveniles, por lo cual es un buen momento para observar el pito negro (Dryocopus martius) y el pico menor (Dendrocopos minor). En los bosques viejos también podemos encontrar el arisco lechuza de Tengmalm (Aegolius funereus), muy escaso en toda la cordillera pirenaica.

Otoño:

Durante el otoño, muchas especies poco a poco vuelven a cotas menores y algunas de ellas ya van migrando de nuevo hacia el sur para pasar el invierno, como el halcón abejero (Pernis apivorus)o el milano negro (Milvus migrans) y milano real (Milvus milvus). En los bosques se observan las primeras agrupaciones invernales de aves como la herrerillo capuchino (Lophophanes cristatus), el reiezuelo sencillo (Regulus regulus), el reiezuelo listado (Regulus ignicapillus) y el agateador común (Certhia brachydactyla) entre otros. En las zonas fluviales, dos visitantes regulares son la mirlo acuático (Cinclus cinclus) y la lavandera cascadeña (Motacilla cinerea), muy comunes en toda la cordillera.

Invierno:

En invierno es la época del año con el clima más riguroso. El intenso frío y la nieve hacen que sólo las especies más adaptadas a estas duras condiciones climáticas puedan permanecer a la cordillera. Durante este periodo es cuando es más fácil ver los bandadas más grandes de gorrión alpino (Montifringilla nivalis) a los prados alpinos cubiertos de nieve. También es una de las épocas del año que resulta más fácil ver el quebrantahuesos (Gypaetus barbatus) en las zonas de acantilados, así como el águila real (Aquila chrysaetos) que debido a la presencia de nieve tiene que recorrer grandes extensiones de territorio para buscar alimento. A los pastos de media montaña inverna el aguilucho pálido (Circus cyaneus). Los bosques caducifolios son el hábitat preferido por el picogordo (Coccothraustes coccothraustes), sólo presente a la cordillera durante el periodo invernal.